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Los bailarines rusos ofrecieron una versión modélica de la pieza de Petipa S. FERNÁNDEZ El Ballet Clásico de San Petersburgo deslumbró anoche con su versión modélica de «La Bella Durmiente». El espectáculo que ofrecieron los rusos siguió al pie de la letra el modelo creado por Marius Petipa, uno de los coreógrafos más destacados del siglo XX. La partitura que dio ritmo a los pasos de baile fue la de Tchaikovski, autor, asimismo, de «Cascanueces» y «El lago de los cisnes», el canon del ballet con tutús y de puntillas. «La Bella Durmiente» es un espectáculo reconocido por los espectadores que llenaron anoche el teatro Palacio Valdés. El título se ha visto sobre las tablas del odeón local en diversas ocasiones y siempre ha obtenido el beneplácito del público. La compañía que se subió anoche al escenario avilesino es la que creó a comienzos de la década de los noventa el prestigio bailarín Alexander Bruskin, criado en las tablas del teatro Mariinski, uno de los coliseos más respetados por todos los bailarines. El espectáculo de anoche fue como de cuento: el relato de la maldición por el olvido que sufrió el hada mala se completó con una gran celebración a la que sí asistieron la Caperucita Roja, el Gato con Botas e, incluso, El Lobo.
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